martes, 30 de julio de 2013

Mi pequeña golondrina (parte 4)

    Las lágrimas amenazaban con salir a los ojos de Jane. Nunca había leído algo tan triste y a la vez tan lleno de amor como esas líneas escritas por su bisabuelo.
    -Esa fue la última carta que me escribió.
    Al oír la voz, Jane se giró sobresaltada hacia la izquierda. Su bisabuela estaba fuera del coche mirando la carta que ella tenía en sus manos. Rápidamente se enjugó las lágrimas.
    -Él no volvió, ¿verdad? – consiguió preguntarle a la mujer.
    -No – dijo simplemente.
    Jane volvió la vista a la carta que todavía tenía entre sus manos y sus ojos se posaron en la palabra “rosa”.
    -¿Llegó la rosa que te envió? – volvió a preguntarle.
    Una sonrisa apareció en el anciano rostro de su bisabuela y en su mirada apareció un brillo de nostalgia y amor tan fuerte que a Jane le dieron ganas de ponerse a llorar de nuevo.
    -Sí, esa rosa llegó con la carta – respondió – Y aún todavía la tengo conmigo.
    Jane miró a su abuela con una expresión de extrañeza en el rostro.
    -¿Cómo es posible? – preguntó incrédula – Ha pasado mucho tiempo desde que llegó la carta.
    Su bisabuela la miró con una dulce sonrisa en el rostro.
    -Ven – le dijo simplemente.
    La muchacha obedeció a su bisabuela y salió del coche tras dejar la carta sobre el asiento. Una vez fuera, cogió la mano que le ofrecía su anciana parienta y las dos caminaron hacia el fondo del jardín.
    -Cuando llegó la carta – empezó a decirle la mujer – la rosa estaba casi marchitada, aún así, guardaba la esperanza de que pudiera crecer de nuevo.

    Llegaron al fondo del jardín y Jane observó con asombro el enorme rosal que había visto antes. Había muy pocas rosas en él debido a que la estación en la que se encontraban, pero Jane pudo ver que las rosas eran de un rojo muy fuerte, que contrastaba con todo el lugar.
    -¿Plantaste la rosa? – preguntó casi en un susurro.
    -Así es. Nunca pensé que fuera a sobrevivir, pero puse mucho empeño en que pudiera seguir adelante. Y ahora, cada vez que salgo al jardín, recuerdo a tu bisabuelo y siento que una parte de él está conmigo.
    -Es muy bonito – dijo la chica sintiendo que estaba a punto de echarse otra vez a llorar.

    Bisabuela y bisnieta se quedaron en el jardín contemplando aquel hermoso rosal mientras una suave brisa les mecía el pelo y hacía que las hojas del árbol susurraran. Jane podía notar el amor que sentía su bisabuela por ese hombre que perdió la vida para defender a su país hace más de noventa años. Contemplando ese rosal, Jane se dio cuenta de que ese amor no había desaparecido con el paso de los años y sabía que mientras ese rosal estuviera allí, la historia de sus bisabuelos siempre permanecería viva.

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    Pues esta era la última parte del relato, así acaba la historia. Espero que os haya gustado :)

lunes, 29 de julio de 2013

De vuelta

    ¡Ya estoy aquí! No he estado mucho tiempo fuera, solo cinco días, pero he hecho tantas cosas y me lo he pasado tan bien que parecían muchos más días. He conocido a un montón de gente nueva, íbamos tantas personas que no me ha dado tiempo a aprenderme el nombre de todos (150 más o menos). Sin duda me habría gustado que hubiera durado unos cuantos días más, porque los dos últimos días fueron los que más a gusto me sentía con la gente, cuando ya había más confianza y empezabas a hablar con todos, por lo que me ha fastidiado bastante que nos tuviéramos que ir en ese momento. El año que viene intentaré ir otra vez :)
    Otra cosa... la entrada que programé se ha subido con éxito y ahora que he descubierto esto de las entradas programables podré subir algunas más cuando me vaya otra vez.
    Eso es todo por ahora y que ya mismo subiré otra parte de Mi pequeña golondrina.

sábado, 27 de julio de 2013

Mi pequeña golondrina (parte 3)

26 de junio de 1916.

    Mi pequeña golondrina, los días aquí son cada vez peores. Me acuesto con el sonido de las bombas y metrallas, pero nunca consigo conciliar el sueño y si lo hago, en mis sueños también libro batallas sangrientas, veo a mis compañeros morir y la tierra sangra por donde quiera que voy. El ejército alemán ha conseguido abrirse paso hasta Francia y en Verdún, los franceses defienden como pueden su patria.

    Ayer, el general movilizó a una pequeña parte de nuestro ejército hacia el río Somme con la intención de apartar a los alemanes de Verdún y dividir sus fuerzas. Así que, ahora vamos de camino hacia ese río, avanzamos deprisa, pero el cargamento, las armas y las provisiones frenan notablemente nuestro paso. No sé por qué, golondrina, pero la idea de ir a ese río me remueve las entrañas como si me estuviera dirigiendo hacia la mismísima Muerte. Ya no le encuentro el sentido a esta guerra, todo el mundo quiere volver a casa. Incluso los alemanes tienen miedo y quieren irse del campo de batalla. En la última contienda en la que formé parte, vi a un alemán delante de mí. Mi mano estaba preparada en el gatillo, dispuesta a apretarlo y acabar con ese hombre, pero algo me detuvo. Me quedé mirándolo fijamente y en sus  ojos lo único que pude ver fue miedo y ganas de volver con su familia, de estar lejos de allí. Me alejé de él sin disparar y ya no sé qué habrá sido de él.

    Siento mucho no poder escribirte tan a menudo como a mí me gustaría, pero si no estamos luchando contra los alemanes, estamos luchando contra los turcos o los búlgaros. Me pongo a escribirte cada vez que puedo. A veces tardo semanas en escribirte una sola carta que ni siquiera sé si llegarás a leer, pero al menos vivo con la certeza de que tú y Amy estáis a salvo en casa. Os echo mucho de menos, mi dulce golondrina. Cuánto desearía coger a Amy entre mis brazos, hacerla reír y jugar con ella. Algún día estaré allí con vosotras dos, en nuestra casa de Ivybridge y ese diminuto coche amarillo. Sueño con el día en el que te pueda volver a ver y conocer por fin a mi pequeña… solo hay que esperar a que esta guerra acabe.

    Me despido de ti e intentaré escribirte lo antes posible. Junto a esta carta te envío también una rosa que encontré hoy en el camino. Me pareció increíble que hubiera sobrevivido a tanta destrucción y horror, pero esa pequeña rosa me ha dado esperanzas, golondrina. Ahora sé que se puede sobrevivir, que hay luz al final del túnel. Espero que te llegue y no te preocupes por mí. Estaré bien.


    Dale un beso a Amy de mi parte.

    Os quiero.

Connnor Cardew.



martes, 23 de julio de 2013

De campamento :)

    Solo me pasaba para deciros que mañana me voy a un campamento, por lo que no voy a poder subir en unos cuantos días, cinco para ser exactos. He programado una entrada con la tercera parte de Mi pequeña golondrina, es la primera vez que programo una entrada, así que espero que salga bien jajaja.
    Bueno, pues eso era todo.
    Un saludo :)


Mi pequeña golondrina (parte 2)

    Tras la comida, la familia de Jane se fue a descansar a sus habitaciones, ya que estaban agotados tras el largo viaje. Sin embargo Jane, por más que lo intentaba, no podía dormir, por lo que decidió bajar al salón principal para hablar con su bisabuela. Al llegar allí, vio que no había nadie.
    -La señora ha salido a pasear – dijo una voz de mujer tras Jane.
    La chica asustada se dio la vuelta, pero se calmó al ver que solo era la asistenta.
    -Vale, gracias – tras esas palabras, la mujer se fue por dónde había venido.
     Jane se puso a deambular por la vieja casa, a investigar por los rincones, pero no se atrevió a ir más allá del piso en el que dormían sus padres, por si acaso se despertaban. Cuando ya llevaba un rato caminando por la casa, decidió ir a la cocina a  por un poco de agua. Casi se volvió loca buscando los vasos, pero finalmente los encontró. Estando en la cocina, se percató de que había una puerta que daba a un jardín trasero y, como no tenía nada que hacer, decidió ir allí.
    El jardín era bastante grande y el suelo estaba cubierto por las hojas caídas del único árbol que allí había. Un viejo columpio colgaba de una de sus ramas y Jane se acercó a él para montarse. Le pareció extraño que su bisabuela tuviera un columpio, ya que dudaba que se montara en él, pero luego pensó en su abuela Amy y en que seguramente ella si habría jugado en él. Sonrió al imaginarse a su abuela de pequeña jugando en aquel lugar, pero pronto se entristeció, ya que no tenía casi ningún recuerdo de ella debido a que murió cuando Jane era muy pequeña. Se sentó en el columpio y tras comprobar que aguantaba su peso, comenzó a mecerse suavemente, pero pronto se bajó de allí, ya que la cuerda que lo ataba al árbol crujía con cada movimiento del columpio.
    Fue al fondo del jardín y allí, vio un coche completamente oxidado y con las ruedas pinchadas. Se acercó más, guiada por la curiosidad y al estar más cerca se dio cuenta de que era un Volkswagen escarabajo de color amarillo desteñido y oxidado. Algunas de las hojas caídas del árbol reposaban sobre él y la vegetación del lugar casi lo ocultaba. Jane miró a través del cristal de la ventanilla del conductor y a duras penas consiguió ver el interior. Probó a abrir la puerta y, para deleite suyo, esta se abrió. Pasó al interior, dejó la puerta abierta y se acomodó frente al volante, levantando una nube de polvo
procedente del asiento. En un rincón del parabrisas había una telaraña con su dueña moviéndose lentamente en ella. Jane sabía que habría más insectos en el interior del vehículo, pero a ella no le daban asco o miedo, por lo que le dio igual. A la puerta del copiloto le faltaba el cristal y al otro lado veía un enorme rosal. Centró su vista al frente y cogió el volante con las manos, lo giró un poco, pisó uno de los pedales y pronto se imaginó conduciendo ese coche. La idea le hizo sonreír. Jane se quedó contemplando el polvo que flotaba frente a ella y que era iluminado por un tímido rayo de sol, haciendo que las diminutas moléculas brillaran como si tuvieran luz propia.

    Una repentina ráfaga de viento hizo que la puerta del coche se cerrara con un chirrido y el golpe hizo que la guantera del lado del copiloto se abriera, dejando caer un montón de papeles al suelo. Jane los recogió y se dio cuenta de que eran sobres de cartas. Cogió una y miró la parte de adelante, viendo que la carta estaba dirigida a su bisabuela, le dio la vuelta y leyó el nombre del remitente: Connor Cardew. No sabía quién era ese hombre, pero por el apellido, supuso que era su bisabuelo. Vencida por la curiosidad, sacó la carta del sobre y se sorprendió al ver la fecha: 26 de junio de 1916. Por lo que había estudiado en Historia, sabía que en ese año había tenido lugar la Batalla del Somme, una de las batallas más sangrientas de la Primera Guerra Mundial. Sin poder esperar ni un segundo más, comenzó a leer...

sábado, 20 de julio de 2013

Un premio más :)

   No me lo puedo creer... ¡Me han nominado a otro premio! De verdad que no me lo creo. Lo primero de todo es darle las gracias a Alex M. G del blog The 2.2 people. ¡Muchísimas gracias!


Pues este premio consiste en:
   -Contar 5 mentiras.
   -Contestar las 5 preguntas que te haga el blog que te nominó.
   -Nominar a 5 blogs.
   -Hacer 5 preguntas a los blogs nominados.

Mis mentiras:
   1.- Nunca me he quedado hasta las cinco de la madrugada leyendo.
   2.- Detesto quedarme sola en casa.
   3.- Cuento todos los secretos que me dicen. Siempre lo cuento todo.
   4.- Me gustan las sagas largas.
   5.- No me he leído todos los libros de Harry Potter y no me estoy leyendo Juego de Tronos (es un poco irónico con la mentira anterior... en fin, todo en mí son paradojas jajaja).

Preguntas a contestar:
   - ¿Te gustan las manualidades? Depende del tipo de manualidades, pero en general sí.
   - ¿Cuál es tu número de la suerte? Pues no tengo ni idea, nunca lo he pensado.
   - ¿Sandía o melón? Me gustan las dos, pero el melón gana a la sandía con diferencia jajaja.
   - ¿Tienes alguna mascota? Por desgracia, no, pero me encantaría tener un perro *-*
  - Entraste en blogger porque...  ... porque no sabía qué hacer y mirando blogs de otras personas, dicidí crearme uno también para poder contar cualquier cosa que se me pasara por la cabeza y la verdad es que fue una magnífica idea :)

Estos son mis blogs nominados:

Y estas son las preguntas que les hago a mis nominados:
   - ¿Cuál es el lugar al que más lejos has viajado?
   - ¿Playa o montaña?
   - ¿Has ido a algún concierto? Si es que sí, ¿de quién?
   - ¿Qué es lo que más te gusta hacer?
   - ¿Cuál es tu color favorito? (No tienes que decir el color, sino algo relacionado con él)

Mi pequeña golondrina (parte 1)

    -Venga, Jane – dijo una madre a su hija para que saliera del vehículo –. La abuela nos está esperando.
    Jane salió del coche y se dispuso a seguir a sus padres y a su hermano mayor. Tenía dieciséis años y hacía más de trece años que no veía a la mujer que esperaba tras la puerta de aquel viejo caserón al que se acercaba y no recordaba nada de ella, de esa mujer que ni siquiera era su abuela, sino su bisabuela.
    Estaban en las afueras de Ibybridge, un pequeño pueblo de Inglaterra. La familia había tenido que viajar allí desde Londres, donde vivían, por lo que el viaje se les hizo muy largo y pesado, pero ahora que habían llegado, estaban muy contentos.
    Jane subió las escaleras de madera que crujieron con su peso para llegar ante la puerta de la vieja casa. La madera era el material que más abundaba en la construcción y le daba un toque muy rústico a la vivienda.

    Su padre tocó al timbre y un sonido grave retumbó por toda la casa, seguido de un segundo, como si fuera un eco. Pocos segundos después oyeron la voz de una mujer:
    -¡Ya voy! – decía.
    Poco después, una mujer bajita y de pelo blanco como una nube, abrió la puerta y recibió a la familia con una sonrisa.
    -¡Bryan, cuánto tiempo sin verte! – dijo mientras se acercaba al padre de Jane para darle un fuerte abrazo.
     -Me alegro mucho de verte, abuela – contestó él, devolviéndole el abrazo.
     -¿Estos son Paul y Jane? – dijo la mujer cuando se separó de su nieto – Madre mía qué grandes estáis y qué guapos.
     A pesar de que ninguno de los dos se acordaba muy bien de su bisabuela, no pudieron evitar sonreírle y abrazarla con cariño. No la conocían, pero era de la familia y muy pronto se encariñaron con ella.
    Después de los saludos, pasaron a la casa. La anciana les mostró las habitaciones y tras dejar las maletas en su sitio, bajaron a comer.

    Jane estaba sorprendida con su bisabuela, la cual a pesar de superar los cien años, estaba en muy buena forma: subía y bajaba sin dificultad las innumerables escaleras de la casa, hacía las tareas domésticas todos los días, aunque con ayuda de una asistenta, ya que la casa era demasiado grande; y siempre salía a pasear, hiciera frío o calor.

lunes, 15 de julio de 2013

Adiós

    Todo era perfecto, no había preocupaciones, tenía todo lo que necesitaba... Te tenía a ti. ¿Cómo puede ser que todo haya cambiado? Un día estoy en tus brazos y al siguiente mis ojos lloran porque ya no estás conmigo. Eras mi todo y te has ido, eras mi vida y te has ido, dejándome sola con los recuerdos de lo que tuvimos, los recuerdos de nuestra historia, los recuerdos de tu voz en mi oído diciéndome que siempre me querrías. ¿Dónde quedaron esas palabras? ¿Dónde los recuerdos felices? Han desaparecido o, mejor dicho, nunca existieron, ya que nunca fueron de verdad, eran una dulce mentira que yo me creí.
    "Adiós", fueron tus últimas palabras. "Adiós" y te fuiste de mi vida dejando tras de ti un corazón roto. "Adiós" y te marchaste. Cuánto me gustaría poder decirte adiós también, pero no puedo, eso significaría olvidar y prometí que nunca te olvidaría. ¿En qué momento haría esa promesa? ¿En qué momento me dejé engañar? Pero yo no soy como tú, yo cumplo mis promesas y, aunque me duela admitirlo, nunca te voy a olvidar.
    Los recuerdos vuelven a mi mente, el pasado me persigue y en mis sueños apareces tú. Sí, por muy increíble que parezca, sueño contigo, conmigo, con nosotros... y en que pensé que nunca tendríamos un final. Contigo sentía que podía hacer cualquier cosa, era fuerte, no tenía miedo, podía volar... pero me cortaste las alas en pleno vuelo y me dejaste caer en este vacío en el que se ha convertido mi corazón. Pero ¿sabes qué? Te voy a hacer otra promesa. Algún día seré capaz de decirte "Adiós", de pasar página. No te olvidaré, no, pero no me volverás a ver destrozada, desolada, rota. No volverás a hacerme daño.





lunes, 8 de julio de 2013

Ya lo he fastidiado

Casi siempre estoy fastidiándolo todo. Siempre lo he sabido y nunca me ha importado... hasta ahora. Esta vez, esta metedura de pata va a conseguir que me vuelva loca. ¿Por qué ahora es diferente? Es un fallo más, ¿por qué me importa tanto esta vez? Por él. Él, él,él.
    Pensaba que no tenía importancia, pero no me había dado cuenta de que este fallo estaba afectando también a otra persona de una forma que nunca pensé. Lo he fastidiado todo antes de que hubiera nada. Parece algo difícil de hacer, pero yo lo he hecho y ahora me siento increíblemente mal. Puede que incluso peor.
    "Lo siento". Esta vez eso no vale.
    "Lo siento mucho". Eso tampoco vale. Una simple disculpa no va a arreglar las cosas.
    Solo soy una novata en todo esto y seguramente vuelva a meter la pata, pero antes de que eso ocurra haré lo que sea necesario para evitarlo. He decepcionado a una persona, pero el caso es que no es una persona cualquiera, sino alguien muy importante para mí. Alguien que sin darme cuenta está en mi cabeza todo el tiempo... no puedo pensar en nada más y la verdad es que eso me preocupaba, aunque luego me pongo a pensar en ello y sé que vale la pena.
    Yo siempre digo que hay una primera vez para todo y, al igual que la hay en el amor, también la hay para pedir perdón. Ni siquiera sé cómo definir la forma en que me siento en este instante, pero es horrible y espero no volver a sentirme nunca más así. Saber que he decepcionado a esa persona me está matando por dentro: quiero gritar, llorar, tirar las cosas al suelo... pero sé controlarme y he aprendido que escribir es la mejor vía de escape y la mejor forma de desahogarse que existe. Así que así estoy. Escribiendo en una hoja de papel lo que se me pasa por la cabeza mientras en mi interior todo es un revoltijo de sensaciones.
    Ya estoy un poco más tranquila, pero hasta que no vuelva a ver sonreír a esa persona, no voy a estar bien del todo. A veces es muy difícil pedir perdón y cada acto tiene sus consecuencias, sean buenas o malas. He aprendido que no puedo ser tan pasota, que tengo que tomarme las cosas más en serio si no quiero que la gente que me importa salga perjudicada.

domingo, 7 de julio de 2013

Unas vacaciones para recordar (parte 4)

    Al día siguiente, Laura se tuvo que levantar muy temprano para empezar a recoger las cosas y dejar la habitación antes de que llegaran los nuevos ocupantes. Todos los años le pasaba lo mismo, al llegar el momento de partir, ella no quería irse, no quería separarse de Miguel durante un año más. Aún así, Laura sentía que este año tenía muchas más ganas de quedarse. Se sentía como si dejara atrás una parte de ella.
    Sus padres ya estaban metiendo las maletas en el coche, pero Laura lo único que hacía era mirar a su alrededor, esperando a que Miguel fuera a despedirse. Al no verle, le envió un mensaje y le llamó, pero el móvil del chico no daba señal. Sus padres se subieron al coche y le dijeron a su hija que subiera también, que tenían que irse ya. Laura volvió a mirar hacia las puertas de hotel, pero nadie salió; incluso tardó más de lo normal en abrir la puerta del vehículo para darle más tiempo a su amigo a aparecer… Ya estaba agachando la cabeza para introducirse en el coche cuando alguien gritó su nombre:
    -¡Laura!
    Ella giró la cabeza hacia la procedencia de esa voz, aunque con solo escucharla sabía de quién era. Salió del coche rápidamente y se alejó un par de metros del vehículo mientras Miguel corría hacia ella. Los dos se dieron un fuerte abrazo cuando se encontraron.
    -Creía que no ibas a venir – dijo Laura sin separarse de Miguel.
    -El ascensor se ha averiado  - respondió él con una pequeña sonrisa – Qué oportuno, ¿no crees?
    -Sabes de sobra que las escaleras son más rápidas – le dijo ella sonriendo también.
    -No pienso coger un ascensor en lo que me queda de vida – dijo Miguel riéndose.
     Los dos se separaron por fin y se quedaron así, sonriendo. El corazón de Laura latía rápidamente, como aquella noche en la playa, pero esta vez la sensación le gustó. El claxon del coche de la chica interrumpió el intercambio de sonrisas.
    -Tengo que irme ya – le dijo a Miguel – Adiós.
    -Adiós.
    Laura se dio la vuelta para dirigirse al coche, sin embargo se sentía vacía, como si aún le quedara algo por hacer. No había dado ni dos pasos cuando Miguel la agarró de la mano e hizo que se diera la vuelta. En apenas un segundo, sus labios se juntaron con los de Miguel. Al principio Laura se sorprendió, pero al final le devolvió el beso mientras su corazón se aceleraba todavía más.
    -¿Te veo el verano que viene? – le preguntó Miguel cuando sus labios se separaron.
    -El que viene y todos los demás – respondió ella.
    Se quedaron mirando durante un breve instante.
    -Te voy a echar mucho de menos – dijo Laura mientras rodeaba con sus brazos el cuerpo de Miguel.

    -Y yo a ti – dijo él, devolviéndole el abrazo.
    Se abrazaron por última vez y Laura se dirigió al coche. Sus padres no le dijeron nada, a pesar de que habían visto lo que acababa de ocurrir, ellos simplemente sonreían. Mientras el coche se ponía en marcha, Laura bajó el cristal de la ventana y se despidió de Miguel con la mano. Él le sonrió ampliamente y también se despidió.
     Cuando Laura le perdió de vista, se apoyó sobre sus brazos, cerró los ojos y dejó que el aire le diera en la cara. No paraba de sonreír y en su cabeza se repetía una y otra vez su despedida con Miguel, deseando que pasara rápidamente ese año para volver a verlo.

    Tantos años juntos y justo en ese momento se enamoran. En fin, el amor no surge en un día, ni en dos, ni en tres. Tiene que aparecer poco a poco, consolidándose entre dos personas, en sus ratos juntos, en sus risas y momentos difíciles. El amor necesita tiempo, pero cuando ese tiempo termina, el amor se convierte en lo más valioso que puede tener una persona.

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Aquí acaba Unas vacaciones para recordar. Espero que os haya gustado y me pondré enseguida a escribir más historias así :)

viernes, 5 de julio de 2013

Unas vacaciones para recordar (parte 3)

    Los días siguientes, Miguel estuvo muy distante, evitaba a Laura y cada vez que ésta le decía algo, él contestaba con frases cortas, sin mirarla, sin sonreírle como había hecho siempre.
    Los días siguieron pasando y ya solo quedaba un fin de semana para que julio diera a su fin. Laura estaba desesperada por que Miguel le dirigiera la palabra. No entendía por qué él la evitaba, por qué no quería hablar con ella. El último día antes de irse, Laura recibió un mensaje al móvil y al ver de quién era, lo abrió rápidamente.

Nos vemos en las tres palmeras.

    Sólo decía eso, pero para ella era suficiente. Eso quería decir que Miguel no se había olvidado de ella y que quería hablar con su amiga, al menos antes de irse.
    Laura no tardó mucho en llegar a dicho lugar, ese en el que siempre quedaban para encontrarse. Al igual que el primer día, llegó jadeante por la carrera, pero esta vez al verle sintió ese escalofrío tan agradable que llevaba tantos días sin sentir. Se acercó a él y se quedó mirándolo, esperando a que le hablara, pero él no dijo nada, solo que se quedó mirándola, observando esos ojos que tanto le gustaban.
    -Te vas mañana – dijo él sin apartar sus ojos de los de Laura.
  -Ya lo sé – dijo ella un poco molesta - ¿Querías que viniera para decirme que me voy mañana? Porque eso es algo que ya sé – Miguel no dijo nada más, por lo que Laura se impacientó y empezó a pensar que había sido una tontería ir allí – Pues si solo era eso, me voy.
    -No, espera – le dijo él mientras le cogía la mano y hacía que se girara para que le mirara de nuevo. Con ese leve contacto, un cosquilleo se extendió por todo su cuerpo.
    Laura se soltó de su agarre y se cruzó los brazos sobre el pecho para que él no viera que le temblaban las manos.
    -Entonces ¿qué es lo que quieres? – le preguntó aún más molesta, pero al igual que antes, él no dijo nada – Porque no creo que me hayas hecho venir para nada.
    Laura sentía que estaba a punto de llorar. No soportaba estar así con él. Quería volver a las risas, a las tardes hablando de cualquier cosa y a las tonterías que hacían cuando estaban juntos. No soportaba que no le hablara, no soportaba estar enfadada con él.
    -Lo siento – dijo él, pero apenas fue un susurro por lo que Laura casi no lo oyó.
    -¿Qué?
   -Lo siento – volvió a decir, esta vez más alto – Siento haberme comportado así contigo estos último días, siento no haberte hablado y no querer estar contigo. Lo siento.
    -¿Por qué lo hiciste? – le preguntó ella.
    -No quería perderte – contestó él. Laura no se esperaba esa respuesta, por lo que suavizó su tono de voz.
    -No me vas perder, ¿cómo se te ocurrió pensar eso?
    -No lo sé, pero ahora me doy cuenta de que fue una estupidez – dijo Miguel – Por el miedo a perderte te estaba perdiendo sin darme cuenta – tras esas palabras, él agachó la cabeza, ya que estaba muy arrepentido de lo que había hecho y porque por su culpa habían perdido los únicos días del año en los que iban a poder estar juntos.

    Laura no soportaba verle así y lo único que se lo ocurrió hacer fue acercarse a él y abrazarlo.
    -Nunca dejaré que me pierdas – le dijo al oído – Nunca.
    Y con ese simple gesto, las cosas entre los dos se arreglaron y volvieron a estar como antes. Intentaron aprovechar al máximo el tiempo que les quedaba juntos, ya que al día siguiente Laura partriría a primera hora de la mañana.

    Laura estaba muy contenta de que las cosas con Miguel se hubieran arreglado, aunque hubiera sido un poco tarde. Todavía le seguía dando vueltas a por qué Miguel tendría miedo de perderla mientras miraba el techo de la pequeña habitación del hotel. No le encontraba el sentido, pero al menos, había recuperado a una de las personas que más le importaban en el mundo.

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Bueeeeeno, esta es la tercera parte y solo queda una más para acabar con esta mini historia. Espero que de momento os vaya gustando y muchas gracias por leer ^^

jueves, 4 de julio de 2013

¡¡DOS PREMIOS MAS!!

   Estoy muy contenta... ¡ME HAN DADO DOS PREMIOS MÁS!! De verdad, no me esperaba esto, ya que acabo de empezar con el blog, pero ahora estoy que no puedo salir de mi asombro. Debo darles las gracias por esta nominación a Alex M. G del blog The 22 people y Laura Moreno del blog Te noto cerca de mí. Os estoy muy agradecida, de verdad, me faltan las palabras :')


REGLAS:
-Nombrar a quien te dé el premio y suscribirte a su blog.
-Responder las 11 preguntas que te haya hecho quien te entregó el premio.
-Nominar a 11 blogs con menos de 200 suscriptores.
-Hacerle 11 preguntas a esos 11 blogs. 

Estas son las preguntas que me ha hecho Alex M. G:
1.-¿Qué canción escucharías el resto de tu vida si no pudieras escuchar otra?
Umm... es complicado, ya que todas las canciones me acaban cansando con el paso del tiempo, pero creo que de todas la que menos me cansa es la de This is me de Demi Lovato. Todavía no me ha llegado a cansar.
2.-Si mañana te dicen que tu blog está saliendo por la tele, ¿qué es lo primero que haces?
No creería a la persona que me lo estuviera diciendo, pero sin duda acabaría corriendo a encender la tele más cercana que encontrara.
3.-Estás en una isla desierta y tienes una cuerda muy larga y bastante agua dulce, ¿qué haces para sobrevivir?
Pues con la cuerda intentaría hacer trampas para cazar algo (aunque si es una isla desierta dudo que haya animales jajaja) y el agua me la bebería jajaja.
4.-¿Qué te quedarías de tu habitación si tuvieras que elegir cinco cosas?
Mi osito de peluche (lo tengo desde mis primeras Navidades ^^), una estatuilla de hada que tengo, todos los libros que pudiera, mi guitarra y mis patines (aunque no sepa patinar jajaja).
5.-¿Cuál es el comentario en tu blog que más te ha gustado?
El comentario que me dejó Lidia en mi entrada de Unas vacaciones para olvidar... de verdad me llegó muy hondo ;)
6.-¿Has copiado alguna vez algo de otro blog?
La idea de poner una lista de deseos... jajaja
7.-¿Piscina o playa? ¿Por qué?
Playa, porque siempre me ha encantado jugar entre las olas, con la arena... y porque así estás más en contacto con la naturaleza y además es más sano.
8.-¿Alguna vez has querido escaparte a algún sitio?
Creo que no... Nunca he tenido una razón tan fuerte como para querer irme.
9.-Si tu blog tuviera la friolera de 90999 seguidores, ¿llorarías de alegría o te daría rabia por no tener uno más?
Sin duda lloraría de alegría, ¿qué más da que no sea una cifra redonda? 90999 seguidores son 90999 seguidores y siempre hay tiempo de que se apunte uno más ;)
10.-¿Selena, Justin o ninguno?
¿Los dos? Jajaja, me gustan los dos, aunque no llego a ser fan del todo.

Y estas son las preguntas de Laura Moreno:
1.-¿Por qué te pusiste ese nombre en el blog?
Porque siempre estoy en mi mundo de fantasía y a veces ni me entero de lo que me están diciendo, así que yo creo que es algo que define muy bien mi forma de ser.
2.-¿Qué te inspira para tus entradas?
Poder decir lo que pienso, con eso me basta. Además me ayuda muchísimo a soltar mi imaginación y eso es algo con lo que disfruto un montón ^^
3.-¿Por qué te decidiste a crear un blog?
Porque quería compartir lo que pienso y las cosas que escribo.
4.-¿A qué sitios te gustaría viajar?
Un montón... Inglaterra, Alemania, Italia, Francia, el Caribe, Noruega, Estados Unidos... prácticamente todo el mundo y que no falte visitar mi país, España, que apenas he salido de donde vivo jajaja
5.-¿Tus entradas son 100% de tu cabeza o las sacas de Internet?
Son 100% mías ^^
6.-¿Alguna vez has sentido que te gustaría cambiarte por otra persona?
Sí, alguna que otra vez, pero siempre he acabado comprendiendo que yo soy yo y a pesar de todos mis defectos, debo dar las gracias por estar donde estoy, ya que hay mucha gente a la que le gustaría cambiarse por mí.
7.-¿Por quién te cambiarías?
Más de una vez he querido cambiarme por mi amiga... para mí ella es perfecta jajaja
8.-¿Tienes hermanos?
Sí, un hermano dos años más pequeño que yo y más pesado que todos los pesados del mundo juntos... pero le quiero y no lo cambiaría por nada del mundo.
9.-¿Tienes mascota?
Por desgracia, no, pero me encantaría tener un perro :3
-10.-¿Cuál es tu animal favorito?
El lobo... ¡AAUUUUUUU! jajaja
11.-¿Tienes peleas con tu bff?
No tengo una bff, tengo muchas jajaja. Alguna que otra vez discutimos, pero al poco tiempo estamos riendo como si no hubiera pasado nada.

Como este premio ya me lo dieron antes, pues no hace falta que nomine a 11 blogs, ya que nominaría a los mismos y las preguntas serían las mismas (podéis verlas AQUÍ). Así que hasta aquí hemos llegado. Gracias otra vez por estos maravillosos premios, me animan a seguir adelante con mi blog y a escribir todo lo que pueda. MUCHAS GRACIAS.

Unas vacaciones para recordar (parte 2)

    Siento haber tardado tanto en subir esta parte, pero entre unas cosas y otras no he podido :S. Espero que os guste y no os olvidéis de dejar vuestra opinión :)

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    Los días del mes de julio fueron pasando lentamente, el calor aumentaba y los baños en la playa y las piscinas del hotel aumentaban mientras algo nuevo e inesperado crecía en Laura y Miguel al mismo tiempo. Ninguno de los dos se daba cuenta de lo que pasaba, de ese nuevo sentimiento que nunca esperaron sentir el uno por el otro, pero que muchos de sus amigos sabían que tarde o temprano acabaría ocurriendo. Es curioso que la persona que está enamorada de alguien sea la última en darse cuenta de lo que siente.
    -¿Vamos esta noche a la playa? – dijo Laura mientras los dos pensaban en qué hacer por la noche.
    -Vale – respondió Miguel – Podríamos hacer un picnic. Nos llevamos algo de comer y cenamos allí.
    -Perfecto – dijo ella dejando traslucir su contento.
    Los dos se fueron a sus respectivas habitaciones y esperaron ansiosos la hora en la que habían quedado. Unos suaves golpes sonaron en la puerta de la habitación de Laura. La chica fue a abrir y al encontrarse con Miguel frente a ella con una cesta de picnic en la mano, fue corriendo a por la comida que ella había preparado. Salieron del hotel y fueron a la playa.

    Hacía una noche maravillosa. El cielo estaba completamente despejado y en él brillaban miles de cientos de diminutas estrellas. La suave brisa acompañaba al susurro de las olas y un faro brillaba en una cala lejana.
    Se sentaron no muy lejos de la orilla, sacaron las toallas y se sentaron sobre ellas. Se comieron todo lo que habían traído y hablaron de todo un poco y de nada a la vez.
     -¿Qué otros planes tienes para este verano? – le preguntó Miguel cuando ya se hubieron terminado la cena.
    -Salir con mis amigas, ir a la feria, ir con mi madre de compras y ver muchas películas – dijo ella a la vez que enumeraba las cosas con los dedos – ¿Y tú? ¿Qué planes tienes?
     -Más o menos lo mismo que tú, excepto por lo de ir de compras. No sé cómo te puede gustar.
     -Es divertido – dijo ella simplemente – Es normal que no lo entiendas. Tu capacidad mental no llega a tanto – bromeó ella con una sonrisa.
    -¿Me acabas de llamar tonto? – dijo él fingiendo estar ofendido.
    -Sí. ¿Es que te lo tengo que explicar con palabras más simples? – siguió ella con la broma.
    -Vale, ahí te has pasado – replicó él mientras se lanzaba hacia ella y empezaba a hacerle cosquillas a sabiendas de que su amiga tenía un montón.
    Laura se retorcía en la arena de la playa mientras intentaba escapar de las cosquillas que le hacía Miguel, pero entre la risa y las lágrimas que empezaban a aflorar a sus ojos lo único que podía hacer era reírse e intentar proteger sus costados. Sin saber cómo, Laura se liberó del ataque de las cosquillas, se levantó y corrió para que Miguel no la pillara. No llegó muy lejos. Apenas a un metro de la orilla, Miguel la alcanzó y aprovechando la cercanía de las olas, la cogió en volandas y la introdujo en las oscuras aguas. Laura intentó resistirse con todas sus fuerzas, pero fue inútil y en menos de un segundo estaba empapada de arriba abajo.
    -Ahora has sido tú el que se ha pasado – le dijo ella apartándose el agua salada de los ojos.
    Se acercó lo más rápido que pudo a él y por pura suerte, consiguió hacerle una ahogadilla. Estuvieron así durante un buen rato.
    Una ola inesperada pilló a Laura desprevenida, hundiéndola bajo su superficie y haciendo que tragara la salada agua. Cuando consiguió salir, tosió para sacar el agua que había tragado. Al verla, Miguel se acercó a ella.
    -¿Estás bien? – le preguntó preocupado.
    -Sí… - dijo ella entre toses – Solo he tragado un poco de agua.
    Cuando Laura alzó la vista y vio a Miguel tan cerca de ella, un escalofrío la recorrió de arriba abajo y no supo decir si era del frío, la tos o por la cercanía del muchacho. Se fijó en sus ojos marrones que ahora se veían completamente oscuros, en su pelo mojado, en su camiseta pegada a su cuerpo y por último, se quedó mirando sus labios. De nuevo, un escalofrío se apoderó de ella y quiso acercarse más a él. No se había dado cuenta de que Miguel la estaba mirando fijamente, queriendo estrecharla entre sus brazos.
    Sin percatarse de nada, los dos estaban muy cerca el uno del otro, sus manos se rozaban bajo la superficie del mar y sus rostros estaban a escasos centímetros.
    -Creo que deberíamos irnos – dijo él, rompiendo aquel silencio y alejándose un poco de Laura.
    Ella no dijo nada y siguió a Miguel hasta la orilla. Recogieron las toallas y sin decir ni una palabra, volvieron al hotel.

    Laura no entendía lo que acababa de pasar ni las prisas de Miguel por irse justo en aquel momento. Pero sin duda lo que más le preocupaba era lo que había sentido al estar tan cerca de él. Muchas otras veces habían estado así, pero esta había sido diferente y ella lo sabía. Algo había cambiado, pero ¿el qué?

lunes, 1 de julio de 2013

Escapa

    ¿Alguna vez has querido escapar del mundo que te rodea? ¿Huir a algún lugar en el que poder estar a solas? ¿O viajar a lugares que nunca nadie había pisado? Hoy os traigo una técnica de relajación que me enseñó mi profesora de educación física, aunque más que relajación, lo que hace es que te permite huir del mundo por un momento y viajar a donde te dé la gana. Solo tienes que cerrar la puerta de tu habitación, tumbarte en la cama bocarriba y cerrar los ojos. Si quieres puedes poner música relajante o alguna de tus canciones favoritas, siempre y cuando no sea muy estruendosa. 
    Cuando estés tumbado en la cama, cierra los ojos y respira profundamente, concéntrate en el aire que entra y sale de tu cuerpo, en la forma en la que sube y desciendo tu pecho... solo piensa en eso, lo demás no importa. Haz eso durante dos o tres minutos más o menos, aunque puedes estar así todo el tiempo que quieras.
    Después, céntrate en los sonidos que te rodean, en lo que oyes al otro lado de la ventana, al otro lado de la puerta... Intenta distinguir todo lo que llega a tus oídos. Relájate y déjate llevar por los sonidos... Y, al igual que antes, hazlo durante dos o tres minutos.
    A continuación, piensa en tu color o colores favoritos y crea un paisaje con ellos. Mézclalos, difumínalos, dales contraste, sombra, luz... y crea un lugar al que solo tú puedas ir, un lugar en el que te sientas en paz y tranquila... un rincón al que huir de la realidad. Paséate por sus recovecos, observa lo que acabas de crear, imagínate los sonidos, las sensaciones... y disfruta de ese pequeño mundo. Si quieres, puedes pensar en una o varias personas e "invitarlas" a tu imaginación. Podéis hacer todo lo que tú quieras: hablar, jugar al escondite, hacer paracaidismo, puenting... cualquier cosa que tu mente pueda crear.
    Quédate en ese lugar todo el tiempo que tú quieras, haciendo lo que quieras, con la gente que quieras... pero como todo, tiene un fin. Despídete del lugar, de las personas a las que hayas "invitado" y piensa que puedes volver cuando quieras, en cualquier rato en el que quieras escapar. Deja de pensar en ese lugar y concéntrate de nuevo en tu respiración para ir volviendo poco a poco al mundo real. Abre los ojos lentamente e incorpórate despacio, sin prisas, como si fueras a cámara lenta.
    Esta es una muy buena forma para relajarse y distraerse de lo que nos rodea. Así que, cada vez que sientas que no puedes más, escápate a ese mundo al que solo puedes ir tú. También puedes crear muchos otros lugares e incluso puedes ir a alguno que ya exista. ¿A quién no le gustaría ir a Roma con la familia? ¿Al Caribe con los amigos? ¿O a la Luna con esa persona que te vuelve loca?
    Después te sentirás como nuevo, irás con calma, el agobio desaparece y el estrés se va con él. Parecerá que vas flotando en una nube.
    Hay infinidad de lugares y puedes visitarlos siempre que quieras, con las mismas personas o con otras diferentes. La imaginación es lo más poderoso que tenemos. Nunca la subestimes.


Unas vacaciones para recordar (parte 1)

    “Un día menos” pensó Laura mientras tachaba con un rotulador rojo un cuadrado con el número 30 que correspondía al día del mes de junio. Le dio la vuelta a la hoja del calendario y ante ella apareció el mes de julio con el primer día completamente rodeado y marcado con muchas flechas de colores. Una sonrisa se cruzó por su rostro cuando pensó en lo que le esperaba al día siguiente.
    Todavía sonriendo, se metió en la cama y, a pesar de estar a más de treinta grados, se tapó con las finas sábanas. Por fin volvería a verlo, a Miguel, a su amigo desde hace más de seis años, desde que, cada verano, sus familias van a pasar el mes de julio en el mismo hotel de La Manga. Laura no podía esperar a ver a ese muchacho de ojos marrones y pelo castaño con el que había pasado esos veranos tan increíbles. “Mañana” fue su último pensamiento antes de quedarse dormida.
***
    Nada más dejar las maletas en la habitación del hotel, Laura salió corriendo de allí para encontrarse con su amigo.

Parece ser que he llegado antes que tú jajaja
Te espero en las tres palmeras del paseo marítimo :)
Nos vemos. Un beso.

    Los dos habían quedado en que, el primero que llegara le enviaría un mensaje al otro para decir dónde verse. Obviamente, el primero que llegara elegía el lugar. Laura creía haber llegado la primera, ya que en todo el viaje no había recibido ningún mensaje de Miguel, por lo que se sorprendió cuando su móvil vibró con la llegada de un mensaje.
    Bajó por las escaleras en vez de usar el ascensor, ya que por experiencia sabía que se tardaba mucho menos tiempo en ir por las escaleras.
    Cuando llegó a las tres palmeras en las que habían quedado, el corazón de Laura latía muy fuerte debido a la rápida carrera. Al ver a su amigo allí, esperándola, aumentó el ritmo la velocidad y fue corriendo hacia él para darle un fuerte abrazo. Miguel la estrechó con fuerza mientras los dos reían. No se habían dado cuenta de lo mucho que habían deseado ese encuentro hasta que los dos estuvieron juntos.
    -¡Eh! – le dijo Laura mientras se separaba de él – Has crecido – dijo mientras le miraba a los ojos, que ahora se encontraban a más de diez centímetros de altura sobre los suyos.
    -No he crecido, lo que pasa es que te has convertido en una enana – le respondió el chico mientras le revolvía la larga melena oscura.
    -Pero parece que tu manía por tocar cabezas sigue ahí – dijo ella apartando la mano del chico de su pelo y sonriendo a la vez.
    -No hay que perder las buenas costumbres – dijo él simplemente con una amplia sonrisa.

    Los dos empezaron a caminar por el paseo marítimo y se contaron las cosas que habían hecho durante ese largo año en el que no se habían visto, a pesar de que ya se lo habían dicho todo por teléfono. De todas formas hablaron y hablaron durante horas, aunque lo que más les importaba a los dos era disfrutar de la compañía del otro.
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